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ESTE BLOG PRETENDE MOSTRAR LAS BELLEZAS NATURALES Y ETNOGRÁFICAS DE LA ZONA NOROCCIDENTAL DE MARRUECOS. PERTENECE A UN GRUPO DE AMIGOS QUE DESDE 2003 PRACTICA EL SENDERISMO TODOS LOS DOMINGOS POR LOS ALREDEDORES DE TETUÁN. CONTACTO: gorgueste@gmail.com

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MONOGRÁFICOS.

miércoles, 31 de agosto de 2011

SIDI ABÛ BAKR EN AÏN EL HDID. 21/08/2011. (CIRCUITO DE LOS SIETE SANTOS DE LA JEBALA Y DE LOS ÁRBOLES SAGRADOS 5)

Los ancestros de Moulay Abdessalam ibn Mchich son:  Sidi Mezouar, Sidi Sellâm, Sidi Issâ, Sidi Hurma, Sidi Ali, Sidi Abû Bakr y Sidi Mchich (su padre) y constituyen los 7 santos de la Jebala;  sus tumbas, distribuidas por diferentes pueblos, eran visitadas por los peregrinos que venían a Moulay Abdessalam.
El culto a los siete santos se relaciona con una leyenda del siglo III conocida como "Los siete durmientes de Éfeso" que posteriormente es recogida en diferentes versiones tanto por la tradición cristiana como por la musulmana y la judía. La historia de los durmientes se relata en el Corán como "Las gentes de la Caverna" Ahl al-Kahf, Ashâb al-Kahf o Ashâb al-Raqîm, Sura XVIII, versículo 9-26.
En este blog hay otros cinco artículos sobre  cada uno de los santuarios de los siete santos de la Jebala y los bosques que los rodean. En el de Sidi Sellam se cuenta brevemente la historia del mito de los 7 durmientes para entender la tradición de los 7 santos y la importancia de estos lugares como patrimonio natural y cultural.
Si se observa en el mapa la situación de los siete santuarios se ve que están más o menos alineados en una ruta que desde Larache se dirige a M.A. y que excepto el de Sidi Mezuar que está más alejado,  entre ellos la distancia no es superior a una jornada e incluso menor. Todos ellos tienen agua e instalaciones para acoger a los peregrinos por lo que debieron ser puntos importantes de descanso para éstos.
Con independencia de su importancia cultural y religiosa, todos están situados en parajes naturales de gran valor por su belleza paisajística y sobre todo conservan a su alrededor bosquetes con árboles centenarios que destacan, en muchos casos, como una mancha de verdor en zonas completamente deforestadas. Su cuidado y protección deberían ser prioritarios en todos los planes de desarrollo local que se realicen en la región y podría ser muy interesante promocionar circuitos de senderismo que pasen por ellos.

El santuario de Sidi Abû Bakr está situado en Aïn el Hdid. (35º 19’ N, 5º 42’W mapa topográfico 1:50.000 de Souk el Khemis des Beni Arouss).
Para llegar hasta él hay que coger la misma carretera que para visitar sidi Bou Horma y avanzar desde Dar Luis unos 2,5 km, y coger una pista que sale a la derecha de la carretera, desde allí se observa la panorámica de la foto de abajo y enseguida se localiza el lugar por la presencia del bosquecillo entre las zonas agrícolas. A unos dos kilómetros o menos está el cementerio con el santuario, una mezquita y algunas otras construcciones, atravesado por un arroyo que ahora está seco.

Se observa el alcornocal degradado del que sobrevive el sotobosque de brezo y lentisco.
La senda principal se abre entre el alcornocal bien conservado entre cuyos árboles se encuentran las tumbas.
Entre la frondosa vegetación aparece el sencillo santuario.
Aunque predominan los alcornoques también encontramos acebuches centenarios.
Otro magnífico alcornoque descortezado de mala manera.
Muchas tumbas están muy bien cuidadas. Se observa una mayor diversidad que en los otros cementerios, en general son muy largas y estrechas y están delimitadas por un murete encalado, aunque las hay rodeadas solo de piedras y también otras más llamativas con un muro más alto y una repisa para poner las velas y las ramas de arrayán.
El santuario surge entre las ramas caídas del viejo alcornoque.
Sencillo y elegante.
Interior del mausoleo muy cuidado con el catafalco y una lámpara.
Grueso ejemplar.
Curiosa tumba de un adulto rodeada otras tres de niños.
El sotobosque ha desaparecido donde hay tumbas cuidadas, aunque por todos los lados rebrotan las palmitos.
Cuando las tumbas se abandonan la vegetación invade todo y hace intransitable el lugar.
Esta es otra modalidad de tumba, tipo la de Moulay Abdessalam, constituida por un cuadrado rodeado de muros más altos.
Este palmito gigante debe tener muchos años, dado lo lento que crece, y que normalmente apenas levanta un metro del suelo. 
Otra tumba especial rodeada de tumbas más pequeñas.
Obsérvese el tamaño de los árboles que la rodean, esta tumba se podría considerar como otro santuario.
La mezquita del recinto es bastante grande pero está abandonada, tal vez la presencia de una nueva en fase de construcción ha influido en este abandono. Aquí vemos el muro de la qibla indicando la dirección de la Meca del que sobresale el mihrab u hornacina localizada normalmente en el centro del muro y desde donde el imán dirige la oración.
Obsérvese el púlpito o minbar al aire libre para la predicación durante el Aïd (normalmente está situado en el interior de la mezquita a la derecha del mihrab y desde él el predicador pronuncia el sermón o jutba). Al fondo la nueva mezquita; parece que las nuevas tendencias religiosas están en contra de estos lugares e incluso hay grupos que promueven la destrucción de los antiguos santuarios, aunque en éste, tal vez por la cercanía al pueblo, aún no lo han conseguido y la gente del lugar sigue cuidándolo.

SIDI HURMA EN MJAZLIIN. 12/08/2011. (CIRCUITO DE LOS SIETE SANTOS DE LA JEBALA Y DE LOS ÁRBOLES SAGRADOS 4)


El santuario de Sidi Hurma está en Mjazliin. (35º 21’ N, 5º 45’W mapa topográfico 1:50.000 de Souk el Khemis des Beni Arouss). Nos ha costado mucho localizarlo, tal vez haya sido por cuestiones fonéticas, y porque la gente lo conoce como sidi bou Horma. En el mapa topográfico 1/50.000 de Arba Ayacha,  el nombre del pueblo es Mgazlièn pero los lugareños lo pronuncian sustituyendo la g por el sonido de la j francesa (ya) y la iè por ii, la z tiene el sonido silvante de la s francesa.


Los ancestros de Moulay Abdessalam ibn Mchich son:  Sidi Mezouar, Sidi Sellâm, Sidi Issâ, Sidi Hurma, Sidi Ali, Sidi Abû Bakr y Sidi Mchich (su padre) y constituyen los 7 santos de la Jebala;  sus tumbas, distribuidas por diferentes pueblos, eran visitadas por los peregrinos que venían a Moulay Abdessalam.
El culto a los siete santos se relaciona con una leyenda del siglo III conocida como "Los siete durmientes de Éfeso" que posteriormente es recogida en diferentes versiones tanto por la tradición cristiana como por la musulmana y la judía. La historia de los durmientes se relata en el Corán como "Las gentes de la Caverna" Ahl al-Kahf, Ashâb al-Kahf o Ashâb al-Raqîm, Sura XVIII, versículo 9-26.
En este blog hay otros cinco artículos sobre  cada uno de los santuarios de los siete santos de la Jebala y los bosques que los rodean. En el de Sidi Sellam se cuenta brevemente la historia del mito de los 7 durmientes para entender la tradición de los 7 santos, se comenta también la importancia de estos lugares como patrimonio natural y cultural.
Si se observa en el mapa la situación de los siete santuarios se ve que están más o menos alineados en una ruta que desde Larache se dirige a M.A. y que excepto el de Sidi Mezuar que está más alejado,  entre ellos la distancia no es superior a una jornada e incluso menor. Todos ellos tienen agua e instalaciones para acoger a los peregrinos por lo que debieron ser puntos importantes de descanso para éstos.
Con independencia de su importancia cultural y religiosa, todos están situados en parajes naturales de gran valor por su belleza paisajística y sobre todo conservan a su alrededor bosquetes con árboles centenarios que destacan, en muchos casos, como una mancha de verdor en zonas completamente deforestadas. Su cuidado y protección deberían ser prioritarios en todos los planes de desarrollo local que se realicen en la región y podría ser muy interesante promocionar circuitos de senderismo que pasen por ellos.

 Desde la carretera que va de Larache a Moulay Abdessalam, unos 2,5 km antes de la desviación hacia Ksar Kebir, sale una pista que va hasta el santuario. Su estado no es muy bueno para un coche normal, conviene hacerla a pie, apenas hay 3 km.

Casas del pueblo
Llegando al santuario.
Acebuchar del santuario con sotobosque de lentisco.

Todo el recinto está cercado por un muro bajo de piedras y plantas secas por lo que conviene ascender hasta encontrar la entrada.
La entrada se encuentra enfrente de esta bonita casa.
Vista del santuario desde la entrada.
Palmitos al pie del acebuche centenario. Al fondo el santuario.

Soportales laterales para proteger a los peregrinos.

Ventana del santuario con las tradicionales hojas de palmito atadas.

Mausoleo en el interior del santuario.

Parihuelas para trasladar los ataúdes.

En los claros del bosque se desarrolla más el acebuche y el palmito.
Acebuche centenario entre las tumbas del cementerio.

Otros ejemplares de acebuche con porte espectacular. También puede encontrarse algún alcornoque.

El cementerio está abandonado y la vegetación ha crecido e impide moverse por el bosque.

Dos inmensos acebuches de altura considerable.

El lugar está atravesado por un riachuelo que ahora estaba seco.


Este santuario tiene una estructura diferente a los otros visitados en este circuito, pero también es muy típica de la región. Hemos observado: el modelo de tumba rodeada de cuatro muros, con árbol o sin árbol en su interior, que normalmente tiene edificios cercanos para alojar a los peregrinos y mezquita; el modelo de santuario cerrado con el catafalco en el interior y a la vez mezquita, con edificios adyacentes para los peregrinos, o como en este caso, el modelo es un santuario cerrado con catafalco y con galerías cubiertas para alojar a los peregrinos, sin edificios auxiliares.

SIDI ISSÂ EN BOU AMAR. 21/08/2011. (CIRCUITO DE LOS SIETE SANTOS DE LA JEBALA Y DE LOS ÁRBOLES SAGRADOS 3)


El santuario de Sidi Issâ está en Bou Amar. (35º 18’ N, 5º 38’W mapa topográfico 1:50.000 de Souk el Khemis des Beni Arouss).

Los ancestros de Moulay Abdessalam ibn Mchich son:  Sidi Mezouar, Sidi Sellâm, Sidi Issâ, Sidi Hurma, Sidi Ali, Sidi Abû Bakr y Sidi Mchich (su padre) y constituyen los 7 santos de la Jebala;  sus tumbas, distribuidas por diferentes pueblos, eran visitadas por los peregrinos que venían a Moulay Abdessalam.
El culto a los siete santos se relaciona con una leyenda del siglo III conocida como "Los siete durmientes de Éfeso" que posteriormente es recogida en diferentes versiones tanto por la tradición cristiana como por la musulmana y la judía. La historia de los durmientes se relata en el Corán como "Las gentes de la Caverna" Ahl al-Kahf, Ashâb al-Kahf o Ashâb al-Raqîm, Sura XVIII, versículo 9-26.
En este blog hay otros cinco artículos sobre  cada uno de los santuarios de los siete santos de la Jebala y los bosques que los rodean. En el de Sidi Sellam se cuenta brevemente la historia del mito de los 7 durmientes para entender la tradición de los 7 santos y se destaca también la importancia de estos lugares como patrimonio natural y cultural.
Si se observa en el mapa la situación de los siete santuarios se ve que están más o menos alineados en una ruta que desde Larache se dirige a M.A. y que excepto el de Sidi Mezuar que está más alejado,  entre ellos la distancia no es superior a una jornada e incluso menor. Todos ellos tienen agua e instalaciones para acoger a los peregrinos por lo que debieron ser puntos importantes de descanso para éstos.
Con independencia de su importancia cultural y religiosa, todos están situados en parajes naturales de gran valor por su belleza paisajística y sobre todo conservan a su alrededor bosquetes con árboles centenarios que destacan, en muchos casos, como una mancha de verdor en zonas completamente deforestadas. Su cuidado y protección deberían ser prioritarios en todos los planes de desarrollo local que se realicen en la región y podría ser muy interesante promocionar circuitos de senderismo que pasen por ellos.

Para llegar hay que coger una pista que sale de la carretera hacia Moulay Abdessalam a unos 3 km del cruce de Souk el Khemis de Beni Aros a la izquierda. La pista está en obras y es anchísima, parece que van a construir allí una autopista. Hay unos 2,5 km de subida hasta llegar al santuario, que se encuentra un poco alejado del pueblo.
El Santuario es más grande que los otros visitados pero está no solamente muy abandonado, sino en un avanzado estado de deterioro provocado por una destrucción intencionada.

Descenso de la pista hacia la carretera. Los destrozos originados son enormes, sobre todo porque se han realizado desmontes de gran anchura y la tierra retirada ha tapado la vegetación del lado contrario de la pendiente.
El santuario aparece situado más o menos en el centro del bosque de alcornoques y consta de un mausoleo una mezquita adosada y una nave o hangar para refugio de los peregrinos.
El edificio de la izquierda guarda el mausoleo y el tejado de teja verde con cuatro vertientes recubre una cúpula interior de gran altura y en un perfecto estado de conservación.

Muro de la qibla con la hornacina del mihrab dentro de la mezquita. A pesar del deterioro aún viene la gente a poner ramas de arrayán.
Interior de la mezquita y al fondo la entrada al mausoleo con el catafalco.


Mausoleo con la tumba profanada, probablemente para demostrar a la población que allí no hay enterrado ningún santo. Puede verse que siguen haciéndose ofrendas de ramitas.
 Catafalco con las vestiduras arrancadas.
Las telas que recubrían el catafalco están tiradas sobre el tejado del hangar cercano. Estos hechos de destrucción de los antiguos símbolos religiosos podrían estar relacionados con el abandono del lugar por el cambio de costumbres de los habitantes de la zona, aunque en la mayoría de los casos son debidos a la aparición de grupos que están en contra de estas costumbres y no reconocen el valor patrimonial de estos monumentos. En el Jbel Habib también hubo un intento de destruir el santuario y los árboles que lo rodean.

Puerta trasera de la mezquita.

Ventana del mausoleo

Viejos acebuches y varas secas de flores de acanto.
Vegetación cerrada que ha invadido los lugares no transitados donde abundan las lianas de Bryonia y Smilax.

Pozo excavado junto al riachuelo que atraviesa el cementerio.
El interior del pozo está recubierto de sillares bien tallados de arenisca.
El cauce del arroyo, actualmente seco, transcurre entre zarzas y lianas, en sus márgenes abunda el Ruscus.
Antiguas tumbas marcadas con piedras y una teja en la cabecera.

Viejo tronco de alcornoque rodeado de plantas de rusco y de trepadoras.

Barraca en ruinas para alojar a los peregrinos.

El único muro que se conserva en buen estado  muestra la típica construcción con una base en piedra y el resto en adobe. Puede verse también una plancha de corcho que se usa para sentarse sobre ella.

Durante el trayecto hemos encontrado numerosas tortugas atravesando la carretera y hay que tener mucho cuidado para no atropellarlas. Estas dos sin embargo parecen muy prudentes y observan....

Y deciden volver sobre sus propios pasos.

Queremos señalar que durante esta salida hemos visto multitud de aves que deben estar en tránsito de su viaje desde Europa y que aún siguen agrupadas; están sobre todo posadas en los postes y cables de la electricidad. A primera hora de la mañana, a lo largo de la carretera de Tetuán a Larache había multitud de halcones y en la zona de Sidi Aissa, sobre el mediodía, los abejarucos no paraban de sobrevolar nuestra marcha.
Aunque está un poco lejos, puede apreciarse la silueta del halcón posado sobre el poste.