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ESTE BLOG PRETENDE MOSTRAR LAS BELLEZAS NATURALES Y ETNOGRÁFICAS DE LA ZONA NOROCCIDENTAL DE MARRUECOS. PERTENECE A UN GRUPO DE AMIGOS QUE DESDE 2003 PRACTICA EL SENDERISMO TODOS LOS DOMINGOS POR LOS ALREDEDORES DE TETUÁN. CONTACTO: gorgueste@gmail.com

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MONOGRÁFICOS.

sábado, 15 de enero de 2011

PARQUE NATURAL DEL BOUHACHEM: SANTUARIO DEL WALI SIDI IMAM

TUMBA DEL WALI SIDI IMAM EN EL BOUHACHEM

La tumba de Sidi Imam está situada en lo alto de uno de los picos del Bouhachem que mira a Moulay Abdessalam; los pastores de la región siguen dejando ofrendas de ramas y flores que sujetan entre las piedras de los cuatro  muros que delimitan el lugar sagrado y encendiendo velas.

Mapa topográfico del Bouhachem 1:50.000.


La zona conocida como Bouhachem está situada al oeste de Chaouen, apenas a una decena de kilómetros de esta turística ciudad en línea recta; comprende una región montañosa con forma de media luna, con varios picos que superan los 1600 m (Jebel Bouhachem, Jbel Kareha 1658 m, Jebel Soukna), y cuyas cumbres sirven de divisoria de aguas de la cuenca del Martil y del Loukos. El Oued el Kebir afluente del Martil recoge las aguas de las vertientes septentrionales y el oued Mqyl Lbarrya, afluente del Lukos, de las meridionales.

Coordenadas: 35º 15’ N 5º 30’ W. 

Accesibilidad
Aunque es una zona de paso desde Chaouen hacia Moulay Abdessalam y hacia Larache, su travesía no es fácil por la ausencia de carreteras y por el mal mantenimiento de las pistas que la atraviesan. Desde hace unos años se puede llegar en coche al pie del macizo por las vertientes noreste y oeste y adentrarse después a pie por sus senderos y pistas. Hay una carretera que sale desde la de Chaouen a la altura de Beni Hassan (El Hamra) y que llega a Moulay Abdessalam y conecta con la que va a Tazrout. También se puede acceder por otras dos carreteras que llevan a Moulay Abdessalam, la que viene desde Larache y pasa por Souk el Arbâa d’Ayacha y la que sale cerca del embalse de Nakhla aunque son más largas que la primera. Por la carretera de Tanakoub se accede por la vertiente sur al Jebel Soukna. Todas están en mal estado y hay que tener especial cuidado durante la época de lluvias.

Geología
Los materiales geológicos que forman el macizo pertenecen a la capa de flychs numidiense, formada por areniscas de grano muy grueso de cuarzo englobadas por una matriz muy dura también silícea, que las hace resistentes a la erosión y forman crestas, semejantes a las cuarcíticas, cuando las capas están casi verticales, o bien, dan paisajes en bolas un poco caóticas o desprendidas de forma individual en medio del bosque. La capa de areniscas está sobre la capa blanda areno-margosa del flychs de Ben Ider.

Vegetación
Su elevada pluviometría y humedad, los suelos ácidos de las areniscas y los básicos de la base margosa, las diferencias de altitud, han posibilitado el desarrollo de una vegetación y asociaciones florísticas muy interesantes, donde conviven plantas típicas termomediterráneas con otras eurosiberianas, endemismos, plantas de turbera y una enorme variedad de helechos y hongos. Los picos más altos están coronados por cedros (Cedrus atlantica); los pinos rodenos (Pinus pinaster ssp. maghrebiana), alcornoques (Quercus suber) y quejigos moros (Quercus canariensis) se mezclan en las laderas donde es fácil encontrar ejemplares centenarios de porte magnífico e impresionante, y en el fondo de los riachuelos, los retorcidos alisos (Alnus glutinosa) con sus raíces al descubierto, luchan por sobrevivir a la amenazante sequía que podría acabar con ellos y con la laurisilva de loro (Prunus lusitanica) que conforma los bosques de galería.


Alcornoque (Quercus suber) descortezado.
Fauna
En las partes bajas, el sotobosque de jaras, brezos y madroños, sirve de refugio a una variada fauna entre la que es fácil ver: el macaco de berbería (Macaca sylvanus), cuya población pasa por una difícil situación debido a la presión humana; numerosos  anfibios (sapos, salamandras, tritones, ranitas meridionales) y una enorme variedad de aves e insectos.


Macaco macho vigilando para proteger a su grupo. 

Tradiciones religiosas
En la región, por su proximidad al santuario de Moulay Abdessalam, - uno de los más importantes santuarios del país-, se encuentran numerosos lugares sagrados donde están enterrados santos a los que se hacen ofrendas para que protejan los campos y los ganados, curen las enfermedades, den hijos a las mujeres infértiles y concedan los deseos que se les solicite. Una vez al año suele haber alguna romería.
La mayor parte de estos santuarios están formados por un muro de 1-2 m de alto que rodea la tumba, construido con piedras encaladas. La creencia popular no solo considera las tumbas lugares sagrados sino también a los árboles que crecen en torno de ellas y no se pueden cortar.

El lugar fue declarado parque natural regional, y reserva intercontinental de la Biosfera,  se señalizaron varios senderos y se abrieron algunas casas rurales para alojar a los visitantes en Lantaham, Remla, Lahcen, Moulay Abdelassalam, Tazrout y en la zona del Soukna.


Aunque las casas rurales están funcionando y algunas han mejorado bastante, la señalización de los senderos ha desaparecido.
Recorrido:
Trazado aproximado de las dos rutas realizadas.

El circuito es circular y tiene entre 9-10 km. Se inicia en Lantaham y asciende hasta las cumbres por la ladera de un valle, a veces por senderos de los pastores, a veces campo a través. Una vez en la cumbre se sigue por las crestas, evitando los puntos más altos, hasta llegar al último pico sobre el collado de Bab el Maiz, allí está la tumba de Sidi Iman. La cadena montañosa se dobla en el collado formando un arco de herradura; hay que bajar por donde se pueda hasta la fuente de Bab el Maiz, seguir unos 100 m la pista que va hacia el oeste y descender por una antigua pista casi borrada que sigue una pronunciada barranquera y que conduce a la carretera o bien descender a media altura paralelamente a los picos de las cumbres hasta llegar a Lantaham. Si no se conoce bien la zona hay que llevar un guía.
Hay otra posibilidad más fácil para visitar Sidi Iman, que incluso se podría hacer en 4X4 si no hay lluvia, que es siguiendo la pista que desde Remla discurre paralela a la cadena montañosa por la vertiente  sur,  sube a Bab el Maiz y desciende a la carretera entre Moulay  Abdessalan y Lantaham.


Panorámica del alto valle del Martil desde Lantaham.
Panel informativo en Lantaham de los circuitos pedestres del Bouhachem, que apenas duró unos meses en pie. 



Habitante de Lantaham  informándonos sobre cómo llegar a la tumba de Sidi Iman.

 Viejo roble junto al arroyo por donde ascendimos.
 Zona degradada junto al arroyo.
 A pesar de la fecha (12/12/2010) los quejigos que encontramos durante la subida conservan colores otoñales.  
Durante el ascenso, este farallón formado por capas inclinadas de arenisca, queda a nuestra derecha.
 Panorámica de la zona de la casa forestal del Bouhachem y del lugar junto a la carretera, donde se apila el corcho.
El viejo quejigo camufla su tronco nudoso y deformado entre las bolas de arenisca.
A medida que se asciende las bolas de arenisca se apilan entre los árboles.
Los senderistas descansando antes de emprender la subida definitiva.
 Estructuras de columnas y bolas en las areniscas.
 El agua ha labrado surcos en el plano inclinado de la arenisca dando formas caprichosas a las rocas.
Hemos llegado al nivel de los cedros, pero en esta zona los ejemplares de gran tamaño fueron talados y solo algunos pequeños luchan por colonizar de nuevo su territorio.

El paisaje durante el ascenso cambia con las estaciones, en esta subida del  21/10/2012 las lluvias han hecho reverdecer el musgo.

Quejigo con hojas  y musgo.

 Alcornoques recién descortezados.


 Vista de Moulay Abdessalam desde las cercanías de Sidi Iman.
En la cumbre se observa el muro de la tumba de Sidi Iman.
 Interior del santuario de Sidi Iman.
Entrada al santuario de Sidi Iman.
 Hornacina con velas y ofrendas.

Recipiente de la hornacina con agallas de roble.

Ofrendas de ramas de jara, sujetas con piedras, sobre los muros del recinto de la tumba.


Desde la cumbre rocosa y afilada, los bosques de robles y alcornoques descienden por  las laderas recorridos por infinidad de arroyos que acaban de nacer de manantiales y lagos. El Bouhachem actúa como si fuese una esponja que se hubiera  empapado de agua de lluvia y luego la fuese soltando poco a poco hacia el Loukos o el Martil.
 Panorámica desde Sidi Iman hacia el norte.
 Panorámica desde Sidi Iman hacia el suroeste.
 Panorámica desde Sidi Iman hacia el sureste.
Panorámica desde Sidi Iman hacia el noroeste: Moulay Abdesslam.
 Descenso desde Sidi Iman hacia el collado de Bab el Maiz.
 La misma bajada con niebla en octubre de 2012.
 Cerca de Bab el Maiz el pastoreo y la tala han originado grandes claros en el bosque.
Oquedad en la arenisca.
 Fuente en Bab el Maiz.
 Descenso por la pista abandonada cubierta de hojarasca.
 Aunque en mal estado, aún se reconoce el trazado de la vieja pista. También se conservan algunas de las marcas que señalizaron el circuito.
 En cotas más bajas del camino de vuelta, llegando al alcornocal.
 Camino entre el alcornocal.
Pastor con la zebara en la mano, acompañado por sus perros.
 Rebaño de cabras bajo los quejigos.
 En el borde de los arroyos  crece la laurisilva de loro (Prunus lusitanica).
 Viejo quejigo modelado por las sucesivas talas de las ramas para alimentar el ganado.
 Talud de la carretera a donde desemboca la antigua pista.
Si se vuelve a Lantaham por el bosque se llega a los pinares de repoblación con el pino insigne o pino de Monterrey (Pinus radiata).
 El pino insigne o pino de Monterrey, aunque se puede confundir con el pino rodeno por el gran tamaño de las piñas, la inserción de éstas en el tronco en forma de corona, permite identificarlo sin dificultad.
 Entre las brácteas de esta piña caída ha crecido esta curiosa seta.
A la llegada a Lantaham encontramos a los vecinos aunando esfuerzos para montar el tejado de la nueva vivienda.





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