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ESTE BLOG PRETENDE MOSTRAR LAS BELLEZAS NATURALES Y ETNOGRÁFICAS DE LA ZONA NOROCCIDENTAL DE MARRUECOS. PERTENECE A UN GRUPO DE AMIGOS QUE DESDE 2003 PRACTICA EL SENDERISMO TODOS LOS DOMINGOS POR LOS ALREDEDORES DE TETUÁN. CONTACTO: gorgueste@gmail.com

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MONOGRÁFICOS.

martes, 4 de septiembre de 2012

LA DORSAL CALCÁREA DEL RIF EN EL KELTI-SFAYA

EXCURSIÓN DEL 6 DE MAYO DE 2012

 Fragmento del mapa 1/50.000 de Souk el Arba de Beni Hassan.
Vista de la dorsal desde la carretera antes de llegar a Souk el Arba de Beni Hassan.

La dorsal calcárea transcurre paralela a la carretera entre Tetuán y Chaouen y desde ésta se observa sus acusadas pendientes desprovistas de vegetación, con pie de montes muy activos donde se acumulan extensos canchales o pedrizas, formados por los frecuentes desprendimientos de las paredes rocosas casi verticales.
Tradicionalmente se denomina dorsal calcárea a la cadena calcodolomíticas que se extiende desde Tetuán hasta Talassamtane y comprende el Gorgues, Bouzaitoun, Sfaya y las montañas de Beni Hassan, el Kelti, la zona de Akchour, Chaouen, el Akrâ y la zona de Asifan, aunque también se podría incluir la cadena que va desde el Dersa en Tetuán hasta el Moussa, pasando por el Haouz. Sobre la geología de esta región se trata en los documentos de este blog que hablan del Gorgues, Sfaya-Kelti, Akrâ, Bouzaitun, Moussa y Fah Lemhar.
Para acceder a esta parte de la excursión es necesario coger una pequeña carretera que sale de la general a unos 2 km antes de Beni Hassan (a la izquierda si se viaja desde Tetuán a Chaouen) y que pretendía llegar hasta Oued Laou, pero se quedó cortada justo debajo del collado de Sfaya por donde se atraviesa la dorsal para ir a Tamalout.
El sendero, bien marcado y empedrado, discurre a media pendiente y va subiendo hasta el collado y desde allí se ofrecen varias posibilidades, algunas de las cuales son: 
1.- Ascender a Sfaya (hay un documento sobre esta excursión el blog)
2.- Continuar hacia Tamalout e incluso subir al Kelti
3.- Rodear Sfaya y bajar por Addar
4.- Cumbrear en dirección hacia el Gorguez y el Bouzaitun.
En este caso hemos elegido la última y hemos descendido con bastante dificultad por la misma vertiente de ascenso.
Vista desde el collado de Sfaya de las cumbres recorridas.

La vertiente de la derecha da al valle del Oued Laou, mientras que la de la izquierda manda las aguas al Nakhla que tiene aquí mismo su nacimiento y realiza un corto recorrido hasta la presa que lleva su nombre.

Panorámica desde la cumbre hacia el norte en la que se divisan las antenas de Tetuán, el Bouzaitun y el Mediterráneo.

Panorámica hacia el sur donde se divisa Sfaya y al fondo el Bouhachem.

Niebla descendiendo por la ladera.

La escasa vegetación, sin duda debido a la tala y al sobrepasatoreo, las pedrizas, las afiladas crestas de estratos casi verticales, el viento y la niebla permanente cuando sopla el levante, dan a esta zona un aspecto muy agreste y a veces el recorrido puede requerir cierto esfuerzo que siempre se compensa no solo por las formidables panorámicas que se contemplan, sino también por las múltiples sorpresas.

La aridez del lapiaz de la cumbre también contribuye a aumentar el aspecto agreste.

A veces aparecen depresiones con fondo arcilloso que permiten los cultivos.

Las frecuentes nieblas, sobre todo en el lado que mira al mar, facilitan que sobre las arcillas de descalcificación crezca algo de pasto para alimentar algunos rebaños de vacas, ovejas y sobre todo cabras.

Pegado a la dorsal, aunque más bien habría que decir, formando parte de ella, aparece el Jebel Kelti y a sus pies Tamalout.

Valle y desembocadura del Oued Laou.

Campos de cultivos de Tamalout, al pie del Jebel Kelti, desafiando las acusadas pendientes.

Aldea cercana a Tamalout.


La dorsal calcárea cabalga sobre materiales blandos del Rif interno que afloran en las partes bajas y son aptos para el cultivo. También en estos contactos se sitúa el nivel de fuentes  y estos dos factores permiten el asentamiento de la población en pequeñas aldeas que conservan todavía las casas tradicionales; a veces solo se puede acceder a ellas por senderos. Ésta tan bella es Lhihiyin, un poco más ampliada en la foto inferior.

Estas aldeas aisladas son una de las sorpresas que guarda la dorsal. 

Contraste entre los colores rojos de los materiales del Rif interno y las calizas blancas de la dorsal hacia el valle del Oued Laou.


Ejemplares de heléboro negro.

Fruto de heléboro negro.

Aunque la presencia de la roca pelada domina el espacio, sorprende encontrar joyas botánicas que hacen frente a las condiciones adversas utilizando diversas estrategias de superviviencia. El heléboro tiene alcaloides tóxicos paralizantes en sus raíces que se utilizaban para envenenar las flechas y cazar a los animales. En la región era tradición usar las tisanas de sus semillas para dormir a los niños.

 Bola de Erinacea anthyllis o cambrón.

Esta planta espinosa en forma de almohadilla resiste muy bien el frío, el viento y la sequía y sobre todo no hay ningún herbívoro que pueda con ella.

Bupleurum spinosum y violeta.

Bupleurum spinosum y poligala.

En este caso, el Bupleurum protege de los herbívoros y de la sequía a estas dos delicadas florecillas.

La euforbia o lechetrezna se defiende con su látex amargo, esta especie es muy robusta y supera el medio metro de altura.

Sobre las flores de la euforbia se ha condensado la niebla y las gotas de agua resbalan hacia el suelo y permiten que pueda sobrevivir entre el pedregal.

Euphorbia characias (probablemente)

Esta rupícola no ha encontrado mejor estrategia que subirse por las paredes rocosas.

Líquen azul.

Musgo.

Violeta.

El líquen, el musgo y las violetas son típicos de lugares muy húmedos, por eso asombra encontrarlos aquí, donde aparentemente no hay ni una gota de agua, pero la niebla es suficiente para que en las pequeñas oquedades sombrías de las calizas se cree un microambiente apropiado para que se desarrollen.

Gamones o Asphodelus sp.

Aunque es una planta muy indigesta que el ganado no estima mucho, en caso de necesidad se alimenta de sus hojas y muchos animales como el macaco y el jabalí pueden sobrevivir durante los duros inviernos gracias a los bulbos enterrados que persisten en el suelo cuando se seca la parte aérea.

Trepador azul (Sitta europaea)

En el collado de debajo de Sfaya hay una fuente y al lado se conserva un bosque de arces y tejos. Ambos están frecuentados por multitud de aves de diversas especies y es un punto muy interesante a nivel ornitológico.

 
Estos caracoles terrestres son muy abundantes.

Llegados a la puerta de los vientos es el momento de regresar por la vertiente del valle del Nakhla.

Valle del Nakhla. Al fondo a la derecha, el embalse.

Las lajas verticales de los estratos calizos dificultan la marcha.

 Para recuperar la senda de la ida hay que atravesar con cuidado el inestable canchal.

Encima de la senda, en la pared vertical se abre esta cueva. Por las cumbre a veces se ve a los macacos.




  









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