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ESTE BLOG PRETENDE MOSTRAR LAS BELLEZAS NATURALES Y ETNOGRÁFICAS DE LA ZONA NOROCCIDENTAL DE MARRUECOS. PERTENECE A UN GRUPO DE AMIGOS QUE DESDE 2003 PRACTICA EL SENDERISMO TODOS LOS DOMINGOS POR LOS ALREDEDORES DE TETUÁN. CONTACTO: gorgueste@gmail.com

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MONOGRÁFICOS.

viernes, 9 de enero de 2026

TÁNGER: ITINERARIOS CULTURALES Y LITERARIOS POR LA CIUDAD_1



En elaboración


Llegada a Tánger desde el puerto en 2003

Tanger desde el puerto pesquero en 2004

Cuando el viento de poniente y la lluvia se desatan sobre el Estrecho, la travesía entre Algeciras y Tánger se complica y entrar en este puerto se pone difícil. El 31 de diciembre de 1995 fue uno de esos días en los que parecía que se había desencadenado el diluvio universal. De noche y lloviendo a cántaros llegué con unos amigos, en un 4L, por primera vez, a Tánger para visitar a una amiga que nos había dado como única referencia para llegar a su casa, "que debíamos buscar las casas Buckingham en la Montaña Vieja; subiendo desde el bar La Fleur de la Montagne, teníamos que llegar hasta el nº 282 desde donde salía un camino tipo “camel” que acababa donde ella vivía".


Casas de la Montaña Vieja vistas desde Marchán

Entrada a las Casas Buckingham

En nuestro camino se interpuso un río turbulento que arrastraba todo tipo de enseres y era imposible de cruzar. Gracias a las indicaciones de los lugareños dimos la vuelta y abordamos la subida a la Montaña por otro lugar.

El barrio del Dradeb y la Montaña Vieja, entre ambos discurre el río de los Judíos

Nuestra anfitriona no estaba, pero nos recibió el guarda y nos condujo a una villa cercana donde se encontraba ella.

Villa de madame Claude

En el recibidor que comunicaba con un salón, músicos con largas trompetas metálicas interpretaban una música estridente y calentaban sus instrumentos en una especie de samovar. A la entrada del salón una mujer vestida con una túnica vaporosa danzaba; varios hombres, nuestra anfitriona y otra mujer, sentados en sofás, hablaban entre sí y un poco aislado, en un sillón situado junto a una mesa camilla, había un hombre envuelto en una mantita y con un apósito en la nariz.

Saludamos a los presentes, nos sentamos con ellos, nos ofrecieron unos pastelitos y frutos secos y nos dijeron que no podíamos tomar fotos.

Cuando se aproximaban las 12 de la noche encendieron la TV, conectaron con el canal español que estaba retransmitiendo desde la Puerta del Sol de Madrid, sacaron unas copas, una botella de champán y unas uvas y al son de las doce campanadas cumplimos con el ritual de la llegada del año nuevo.

Después le cantaron cumple años feliz al señor de la mesa camilla, que hasta entonces había permanecido como ausente sin decir una sola palabra. Acabada la felicitación, éste se dirigió en español a uno de los presentes para decirle que se quería marchar a casa. Todos salimos a despedirlos y se marcharon en un viejo coche destartalado.

El ambiente reverencial y severo que había existido hasta ese momento se esfumó con su marcha y los presentes, más distendidos, se presentaron y nos contaron que se habían reunido para festejar el cumpleaños del escritor Paul Bowles (el señor de la mesa camilla) del cual, ni yo ni mis amigos, nunca habíamos oído hablar.

Jane y Paul Bowles

Bungalows del Farhar (Casas Buckingham)

La mujer que danzaba era la dueña de la villa, Mme. Claude, la traductora al francés del escritor. Daissy Buckingham, la propietaria del hotel y los bungalows el Farhar y Mercedes Mestas eran las otras mujeres. Varios escritores ingleses, un fotógrafo italo-suizo venido en exclusiva a plasmar el evento, y un joven actor marroquí que había actuado en la película de Bertolucci “El cielo protector” (1990) (tal vez Brahim Oubana) completaban la asistencia.

Uno de los bungalows de las casas Buckingham

Interior del bungalow

Desde aquel 31 de diciembre de 1985, como residente durante 6 años por cuestiones de trabajo o como turista, he recorrido una y otra vez los rincones de la ciudad, he leído su historia, sus mitos y sus leyendas recogidos en centenares de obras literarias, he visto su transformación urbanística y, sobre todo, he conocido a muchos tangerinos.

Varios itinerarios serán descritos a continuación para mostrar los lugares más emblemáticos de la ciudad, destacando su valor arquitectónico, cultural y sobre todo literario y que actualmente son los más visitados por los turistas.

Durante este tiempo la ciudad ha cambiado, muchos lugares se han restaurado y embellecido, se han construido modernas infraestructuras, los barrios residenciales, ricos y pobres, han seguido ocupando colinas y vaguadas y comiéndose los pueblos cercanos, se han creado modernas zonas industriales; aunque en esta vorágine constructora, algunos edificios antiguos y rincones típicos han desaparecido.

Antigua fábrica de tabacos rodeada de modernos edificios

Moderno edificios en la Corniche de la Bahía

TANGER EN LA LITERATURA

Son numerosos los documentos escritos que hacen referencia a Tánger, bien relatando sucesos históricos, describiendo la fisionomía de la ciudad y de los habitantes, así como sus costumbres o bien novelando hechos reales o imaginarios que han ocurrido en ella.

Recopilando bibliografía de publicaciones sobre Tánger he encontrado más de seiscientas, muchas realizadas por escritores o profesionales que han nacido o vivido aquí, pero muchas otras de escritores o viajeros que solo han visitado la ciudad unos días.  Conseguir las publicaciones originales es prácticamente imposible y tampoco cabrían todas en este blog, pero en el desarrollo de los recorridos se irán mencionando algunas.

Para conocer todas las publicaciones hay un problema añadido que es la lengua en la que se han escrito, siendo accesibles para mi solo las escritas o traducidas en español, francés o inglés, pero no en otras lenguas, sobre todo en árabe.

Algunas hacen una compilación de autores que han escrito sobre Tánger, entre ellas hay que señalar las siguientes:








Para entender la prolífica literatura que ha inspirado Tánger es necesario no solo recorrerla sino también conocer brevemente su historia.

Aunque hay numerosos libros en los que se cuenta la historia de Tánger y que recogen, además, una amplia bibligrafía, cito solamente cuatro de ellos:

1-Villes et Tribus du Maroc. Volume VII : Tanger et sa Zona por Édouard Léon Michaux-Bellaire. Editions Ernest Leroux. Paris 1921. Reedición : Falcultées des Lettres et Sciences humaines de Rabat et de Tétouan. 2013.


2-A Arquitectura dos Portugueses em Marrocos. 1415-1769 de Pedro Dias. Livraria Minerva Editora. Lisboa 2000.



3-Tingitana en la antigüedad tardía (siglos III-VII) de Noé Villaverde Vega. Real Academia de la Historia. Madrid 2001.



4-Historia de Tánger. Leopoldo Ceballos López. Editorial Almuzara. 2013



Desde tiempos inmemoriales hay constancia de la existencia de Tánger, bien porque aparece citada en numerosos documentos o porque han quedado vestigios de los diferentes pobladores. Los pobladores autóctonos presenciaron la llegada de fenicios, cartagineses y romanos que aprovecharon su estratégica situación entre el Mediterráneo y el Atlántico, entre Europa y África para desarrollar su actividad económica; vándalos y godos pasaron por aquí antes de la llegada en el año 683 de los árabes.

Tumbas fenicias en Marchán

Tumbas romanas en el inicio de la Av. Ibn Al Abbar

En el año 707 Musa Ibn Noceïr conquistó Tánger y dio el poder al bereber convertido al Islam Tarîq Ibn Ziyâd iniciándose la islamización de las tribus que profesaban el paganismo, el cristianismo o el judaísmo. Idrisidas, Omeyas, Almorávides, Almohades y Merínies (Benimerines o merínidas) hicieron de Tánger un importante puerto militar.


Parte de la muralla de origen árabe junto a la puerta de la Kasba

Entre 1471 los portugueses conquistaron la ciudad y permanecieron hasta 1581; en este período reconstruyeron y reforzaron las murallas árabes añadiéndoles nuevos torreones.

En 1581-1643 pasó a depender de la corona española por la muerte del rey portugués, Sebastián, en la batalla de los Tres Reyes. Portugal perdió su independencia al heredar Felipe II el reino, aunque Tánger siguió siendo gobernada desde Lisboa.

Entre 1643-1661 Portugal recuperó su independencia y Tánger perteneció de nuevo a la corona de este país. Mientras tanto sufrieron numerosos ataques capitaneados por El Ghailan.

Muralla portuguesa en la calle Portugal

En 1662 el rey de Portugal cedió Tánger al rey de Inglaterra como dote por el matrimonio con su hija. Los ingleses permanecieron aquí hasta 1684, repararon las murallas y les añadieron nuevos bastiones para proteger a la ciudad de los ataques de El Ghailan, como la torre de Peterborough en Bab El kasba, la torre de los irlandeses frente al cementerio judío, la torre del Este en Bab Dar Ed-Debbagh. La muralla oeste fue doblada sobre la segunda parte de su longitud por un muro que iba hacia la torre de los irlandeses y entre Siaghins y en la actual bab el Fahs se construyó el fuerte Catalina. En el interior de la Kasba se reparó un castillo en ruinas y se conectó con York Castle, igualmente restaurado. Además, se construyeron una serie de fortificaciones fuera de la ciudad. 


Se cree que es en esta época en la que El Ghailan construyó unas fortificaciones en la desembocadura del río El-Halq sobre 1665, aunque algunos arqueólogos defienden que ya existían en la época de los merínies y que él sólo las reforzó.

Fortaleza merínida y de El Ghailan

Samuel Pepys, desde Inglaterra, recogió en un diario lo que sucedía en el Tánger inglés y lo que encontró cuando residió en la ciudad durante 6 meses en 1683 (se dice que vivió en Dar Zero y que fue allí bajo la higuera donde escribió que “Tánger debía convertirse en la plaza más importante del mundo del rey Carlos II de Inglaterra”).

Dar Zero en la Kasba junto a la puerta Bab El Assa

En 1684 Moulay Ismail de la dinastía Alauita, con un ejército de rifeños conquistó la ciudad y nombró Pacha a Ali Ben Abdallah Er-Riffi. Antes de partir los ingleses intentaron destruir la ciudad, aunque estudios recientes ponen de manifiesto que la destrucción no fue tan grande como se cuenta en algunas crónicas y Er-Riffi volvió a reconstruir lo destruido y levantó un inmenso palacio en la Kasba.


Ruinas del palacio del Pachá Er-Riffi

Tras la muerte de Moulay Ismail se sucedieron una serie de revueltas porque todos sus hijos pretendían sucederle. Ali Ben Ali Er-Riffi que en principio había tomado partido por Moulay Abdallah, acabó sublevándose contra él y murió en una batalla en 1743 cerca de Kasar Kebir donde fue enterrado. Sus bienes fueron confiscados por Moulay Abdallah, aun así, el gobierno de la ciudad se mantuvo en poder de la familia de Er-Riffi hasta 1766.

En 1777 Sidi Mohamed Ben Abdellah (Mohamed III) la convirtió en la capital diplomática de Marruecos al concentrar en ella todas las representaciones diplomáticas. Es a partir de esta época y sobre todo durante el s. XIX cuando numerosos viajeros, escritores y pintores empezaron a visitar la ciudad.

Tánger pintada por David Robert 1837

En 1790 fue proclamado Moulay Yazid, su cuñado Moulay Moslama fue nombrado Khalifa de la región norte y puso a Et-Taher Fennich Es-Slaoui como comandante de Tánger.

En 1792 murió Moulay Yazid y fue proclamado Moulay Sliman que puso como comandante de Tánger a Moulay Et-Tayyeb, siendo reemplazado en 1798 por Abdallah ben Abdelmalek. Tras unos años de cambios volvieron al poder los descendientes de Ali Ben Abdallah El-Riffi (1813-1816) y se sucedieron una serie de gobernadores y pachás de esta familia. En 1844 una flota francesa bombardeó Tánger. En 1860 tuvo lugar la guerra con España y la toma de Tetuán.

Estos sucesos provocaron el inicio de un período de debilidad de Marruecos.

Bajo el reinado de Moulay El-Hassan (Hassan I) (1873-1894) determinadas cofradías como la de los Derqaua y la de Ouazane alcanzaron mucho poder y apoyaron en 1891 a la región de Anjera en su enfrentamiento a la autoridad del pachá de Tánger. La inseguridad de la zona se agravó por las actuaciones de El Raisuni.

El 15 de enero de 1906 se inició la Conferencia de Algeciras en la que se firmaron una serie de acuerdos entre 13 potencias internacionales por los que Marruecos perdió el control militar y económico de Tánger y pasó a ser gestionada por una junta municipal internacional.

En 1912 se firmó el Tratado del Protectorado de Marruecos por Francia y España en el que se acordó un régimen especial para Tánger, que fue definido en 1923 cuando tuvo lugar la Convención sobre el régimen de la zona de Tánger y se aplicó el Estatuto Internacional.

De 1940-1945 fue ocupada por España. Al finalizar la Segunda Guerra Mundial volvió a recuperar el Estatuto Internacional.

Es durante esta época cuando hay una explosión de publicaciones sobre Tánger en diversas lenguas: español, francés, inglés, árabe, italiano….

En 1956, bajo el reinado de Mohamed V, con la independencia de Marruecos, se anuló el Estatuto Internacional, aunque el régimen internacional se mantuvo hasta 1960 en que se reintegró al territorio nacional marroquí.

Después de la independencia, la mayoría de los extranjeros y los judíos marroquíes se marcharon del país y la ciudad entró en un proceso de deterioro, teniendo que esperar hasta la llegada al trono de Mohamed VI en 1999 para que se modernizasen las infraestructuras y se iniciase la industrialización.

Estación de tren nueva

Los que se marcharon iniciaron un éxodo lleno de melancolía por la pérdida de su identidad tangerina y eso generó una abundante literatura del recuerdo en la que, a veces, se mitificó la realidad. Uno de los libros que hablan de esta decadencia es "La vida perra de Juanita Narboni"



Paul Bowles y su esposa Jane, asentados en Tánger desde 1947, atrajeron a sus amigos escritores de la generación beat y mostraron a sus lectores un Tánger muy exclusivo y personal que encandiló a las nuevas generaciones que llegaron a la ciudad en busca de una quimera.

Jane y Paul Bowles con sus amigos en el Farhar

“Si digo que Tánger me impresionó como si fuera una ciudad de ensueño, hay que interpretar esta expresión en su sentido literal. Su topografía era rica en escenas típicamente oníricas; calles cubiertas parecidas a pasillos con, a cada lado, puertas que se abren a habitaciones, terrazas ocultas dominando el mar, calles que no eran más que escaleras, callejones sombríos, pequeñas plazas organizadas en lugares en pendiente, tan bien que se podría decir son los decorados de un ballet dibujados despreciando las leyes de la perspectiva, con callejuelas saliendo en todas las direcciones. Se encuentran también allí túneles, murallas, ruinas, torreones y acantilados, tantos lugares clásicos del universo onírico.” Paul Bowles. Tanger une ville de rêve.

Mohamed Choukri fue el contrapunto que rompió el mito.

Mohamed Choukri con Carmen y Lina en el Instituto Español Severo Ochoa en 2004

“Tánger el sueño. Tánger toda desnuda, diáfana, admirada y cristalina. Tánger el mito, la Montaña, el eco de todas las voces. Solía ignorar que si no se sabe beber su vino embriagador Tánger nos quiebra. Tánger-Circe”. Mohamed Choukri. El tiempo de los errores.

“Son muchos los que han hablado o han escrito sobre la ciudad basándose únicamente en quimeras, en pasiones y placeres, en fantasías. Para todos ellos, así como para los que llegaron movidos por las ganas de descansar, o de olvidar sus desgracias Tánger no resultó ser más que un burdel, una hermosa playa o un confortable sanatorio.” Mohamed Choukri. Paul Bowles, el recluso de Tánger. 2012

“Tánger era, me han dicho, la amante deseada por nueve gigantes que la amaban violentamente. Cada uno de ellos, para obtener la victoria, ha plantado su bandera en lo alto de la ciudad. Pero Tánger se escabullía siempre. Temía el abrazo y prefería vivir en los silencios de su memoria. ¡Qué no se dice! Tánger se esconde en las miradas de sus niños, en sus sonrisas fugaces, en sus paraísos inconfesados. Ella se ofrecía, engañaba, prometía, se escabullía, volvía, flirteaba y no se acostaba más que con ella misma. Una verdadera ciudad histérica. Sus noches se sucedían y sus amantes también.” Mohamed Choukri. Tanger, nervures secrètes de mes racines. 1990.

“Me hubiese gustado embarcarme para Tánger. Las películas y las novelas han hecho de esta ciudad un lugar terrible, una especie de garito donde los jugadores negocian los planos secretos de todas las armadas del mundo. Desde la costa española, Tánger me parecía una ciudad fabulosa. Era el símbolo mismo de la traición” Jean Gênet. Journal du voleur.

A partir de los años 2000 Tánger y sobre todo el Tánger Internacional vuelve a ponerse de moda y numerosos escritores pasean de nuevo a sus espías por la ciudad.



Así vieron la ciudad algunos escritores que la visitaron:

1- Alí Bey. Viajes por Marruecos. 1803.




“La ciudad de Tánger por la parte del mar presenta un aspecto bastante regular. Su situación en anfiteatro, las casas blanqueadas, las de los cónsules, de arquitectura regular, las murallas que rodean la ciudad, la alcazaba o castillo, edificado sobre una eminencia y la bahía, bastante capaz y rodeada de colinas, forman un conjunto bastante bello, pero cesa el encantamiento al poner el pie en la ciudad y verse uno rodeado de todo lo que caracteriza la más repugnante miseria.

Excepto la calle principal que es algo ancha, y que desde la puerta del mar atraviesa irregularmente la ciudad de levante a poniente, las demás son tan angostas y tortuosas que con dificultad pueden pasar de frente tres personas. Las casas, tan bajas que en la mayor parte se puede tocar el techo con la mano. Dichos techos son todos llanos y cubiertos de yeso. Pocas casas hay que tengan piso alto.”

“Las murallas que rodean la ciudad se encuentran en un estado completamente ruinoso. Hay torreones redondos y cuadrados; por la parte de tierra las ciñe un gran foso igualmente arruinado, plantado de árboles y cercado de huertas.” 


2- Vassili Pétrovitch Botkine. Cartas sobre España. Carta V: La ciudad de beduinos. (1845).

“Tánger es sucia; sus calles estrechas, donde rueda todo tipo de inmundicias, se parecen a pasillos; las casas no tienen ventanas, solo muros, con puertas siempre cerradas: todo parece más a una prisión que a una ciudad.”

3- Alexandre Dumas. De Cadix à Tanger: Le Véloce. Noviembre de 1846.

“De un lado, se destacaba, bajo las primeras luces del amanecer, la torre que corona el Cabo Malabata, mientras que, del lado opuesto, apenas se distinguía, del lado de Cabo Espartel, Tánger todavía dormida al borde del mar”. 

Cabo Malabata cerrando la bahía de Tánger en su lado oriental

4- Fernand de Schickler. Notes du voyage. Le tour du monde. 1860.

«A la llegada, a primera vista es encantadora; construida en anfiteatro y destacándose sobre el azul del cielo y del océano, la ciudad expone a la vista sus numerosas casas blancas con terrazas planas, sus dos minaretes, uno rosa y el otro verde, sus viejas murallas almenadas y la ciudadela a la derecha dominando todo.”

5- Marc Twain. Le voyage des innocents. 1867.

“He aquí una ciudad atestada de gente y completamente llena, encerrada en una muralla de piedra maciza que tiene más de mil años. Casi todas sus casas tienen uno o dos pisos; están hechas de espesos muros de piedra recubiertos de yeso en el exterior, cuadradas como cajas, planas en lo alto como un suelo, sin cornisas, todas blanqueadas con cal - ¡una ciudad de tumbas nevadas llena de gente! Y las puertas tienen ese arco particular que se ve en las imágenes de las ciudades árabes; el suelo está recubierto de ladrillos multicolores en rombos con pequeños cuadrados de azulejos de todos los colores trabajados en los hornos de Fés.”

6- Pierre Loti. Voir Tanger: Un éboulement de cubes de pierres. 1889

 “Desde las costas del sur de España, desde Algeciras, desde Gibraltar se percibe allá abajo, en la otra orilla del mar, Tánger la Blanca. Está muy cerca de nuestra Europa, esta primera ciudad marroquí, posada como una vedette sobre la punta más al norte de Africa… Vista de lejos, parece casi risueña, con sus villas de los alrededores construidas a la europea en sus jardines.”

El estrecho de Gibraltar con la costa española al fondo

7- Truman Capote. Impressions de voyage. 1949.

“Coronada por colinas, girada hacia el mar, este promontorio alto y blanco, que parece una cola de toda la costa africana, es una ciudad internacional con un clima excelente, ocho meses sobre doce; en general desde marzo a noviembre… por lo demás, casi todo, en Tánger es anormal y antes de ir deberéis tener cuidado con tres cosas: vacunaros contra el tifus, retirar todo vuestro dinero del banco, decir adiós a vuestros amigos”.

8- Marie Pascale Rauziar. Couleurs du Maroc.” 1960.


“Tánger posee la luz de las ciudades mediterráneas. Su corazón bate en medio de un laberinto de callejuelas entrecruzadas que suben y bajan, de callejones pavimentados, de terrazas tranquilas. Con sus fachadas impregnadas de arquitectura española, la ciudad ha impuesto desde hace mucho tiempo su color. Sus contrastes han inspirado a innumerables poetas, escritores y pintores, venidos a descubrir los misterios de Oriente, desde principios del siglo XIX.  Para Eugène Delacroix, Tanger “la blanche” fue una revelación.” 

Le Tanger des Peintres. Mohamed Kerah y otros. Tingis éditions. 2007

9- Attilio Gaudio. Rif, terre d’épopée et de légende. 1962.



Vista de lejos, Tánger tiene el aspecto de una moderna metrópolis, con rascacielos y construcciones imponentes”.

En sucesivas entradas en este blog se desarrollarán varios itinerarios comentados para realizarlos caminando y se facilitará un enlace para poder descargarlos desde wikiloc.


PRIMER ITINERARIO: MARCHAN-BARRIO DE HASNONA-CALLE  ITALIA

Se continuará su elaboración......