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ESTE BLOG PRETENDE MOSTRAR LAS BELLEZAS NATURALES Y ETNOGRÁFICAS DE LA ZONA NOROCCIDENTAL DE MARRUECOS. PERTENECE A UN GRUPO DE AMIGOS QUE DESDE 2003 PRACTICA EL SENDERISMO TODOS LOS DOMINGOS POR LOS ALREDEDORES DE TETUÁN. CONTACTO: gorgueste@gmail.com

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MONOGRÁFICOS.

martes, 5 de julio de 2011

SANTUARIO DE SIDI HACHEM EN EL JBEL BOUHACHEM. (26/06/2011).

Está en la vertiente occidental de la montaña,  sobre un pequeño montículo cercano al camino al pueblo de Afertane, situado unos 2-3 Km más abajo.
Este lado de la montaña constituye la cuenca de recepción del río Zaouia, afluente del Mansoura y éste a su vez, del Loukus, por lo que las aguas van al Atlántico.
Lago en enero de 2011
Alisos (Alnus glutinosa) en un arroyo
Brote de Osmunda regalis o helecho real típico de zonas pantanosas de suelos ácidos.

El helecho real es uno de los mayores que crece en Europa y en el norte de África y sus frondes pueden superar 1 m;  este magnífico ejemplar estaba situado en un pequeño arroyo cercano al santuario.

Los numerosos arroyos, manantiales y pequeños lagos han debido contribuir al desarrollo de la ganadería desde tiempos remotos, y es probable que fuese un importante lugar de verano para los rebaños transhumantes por la abundancia de pasto fresco, en el suelo y colgante (ramas de quejigos y alisos).
 Vacas en una pradera que forma un claro en el bosque en el que se ha talado los árboles.

Cabras comiendo los brotes tiernos de las jaras

Esta tradición ganadera se pone de manifiesto en las frecuentes praderas que forman claros en el bosque, en el porte de numerosos árboles centenarios que ha sido modificado por talas sucesivas y actualmente por la presencia de troncos de árboles cortados que reposan en el suelo y que por tanto la finalidad de su tala ha sido que las hojas sirviesen de pasto al ganado ya que no se les ha dado un aprovechamiento posterior ni para obtener leña, ni carbón o madera.
El aliso de la derecha ha sido desmochado para que las hojas de las  ramas sirvan de pasto fresco para el ganado

Las sucesivas podas han dejado a este aliso centenario completamente desmochado

Lo mismo le ha ocurrido a este roble
Se cortan las ramas, se cortan los árboles, se instalan las praderas o viene la erosión y destruye todo.

Encontrar el santuario no es fácil, porque está oculto por la vegetación y no se divisa desde ningún sitio y sobre todo porque el sendero ha sido invadido por la maleza, por falta de uso sin duda, y si no se conoce con exactitud la dirección a seguir, es probable que uno se pierda entre los brezos y las jaras.

Colina donde está situado el santuario de Sidi Hachem. Así se divisa desde una de las praderas donde se acumulaban los troncos de los árboles cortados que se descendían desde la cumbre con una tirolina.
Santuario oculto entre los alcornoques y las bolas de arenisca
Tumba del santo

Panorámica del Bouhachem desde el santuario. A la izquierda, fuera de la foto, se encuentra la cumbre donde está la tumba de sidi Iman. Hay que señalar la erosión que afecta a los terrenos deforestados del primer plano y la ausencia de vegetación en las cumbres lejanas, como consecuencia, tal vez, de la explotación maderera que se hizo en tiempos pasados y que sería la causa de la desaparición de la mayoría de los cedros que las coronaban y que ahora han quedado reducidos a bosquetes insignificantes o a ejemplares aislados.
A pesar de los problemas que afectan al bosque siguen quedando muchísimos ejemplares magníficos, como este roble, y zonas vírgenes o con gran capacidad de regeneración donde se encuentran especies de plantas, animales y hongos muy variadas. A continuación se ponen algunas fotos de las encontradas en el recorrido este día.

Lavándula o cantueso (morada) (Lavandula stoechas)y jara (blanca) tal vez Cistus populifolius
Jarilla (Halimium sp.)

Digital (digitalis purpurea)

Jara (Cistus crispus) probablemente.

Delicado pensamiento
El lugar es un paraiso para los anfibios
Con tanto excremento del ganado, desde luego, trabajo no les falta a estos escarabajos peloteros

Camaleón sobre una bola de arenisca en medio del bosque, atento a nuestra presencia.
Aunque ya esté avanzado junio y no sea la mejor época para encontrar setas, aún crecen algunas sobre el humus y los troncos húmedos. El otoño es el momento ideal para recolectar níscalos, macrolepiotas, boletos y amanitas. El Bouhachem no sólo es un paraíso para los anfibios, sino también para los hongos, los cuales completan la dieta de algunos animales como el jabalí y el macaco.

En las partes bajas húmedas, con temperaturas suaves, crece el mirto o arrayán (Myrtus communis) que en estas fechas está en flor y perfuma con un delicado aroma el bosque. Sus bayas negro-azuladas sirven de alimento a muchos animales.


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